Historia: Los Primeros restos arqueológicos del municipio de Lardero fueron hallados en el Monte de la Pila y en la Cueva de la Sala de los Moros en el año 1934, por Teogenes Ortego. Según aventuró este autor, basándose en los hallazgos de los restos constructivos y materiales de superficie, el Monte de la Pila fue ocupado por tribus centroeuropeas, genéricamente celtas (berones), entre los siglos VIII y VI antes de Cristo; tenían una economía agrícola y de pastoreo.

En su investigación sobre la cueva situada en la Sala de los Moros (Pico del Aguila), Ortego dedujo que esta cueva había tenido una finalidad de tipo funerario, convirtiéndose en necrópolis con pisos y dependencias de inhumación en una etapa incierta de la vida del poblado. Posteriores prospecciones, nos permitieron comprobar tales afirmaciones, practicándose además un pequeño sondeo en la cima del cerro en la que se hallaron los restos de una cabaña utilizada, presumiblemente en época moderna. Presentan también mucho interés, los fragmentos de cerámica recogidos en la vertiente meridional del Monte de la Coronilla.

De la época romana tomaría posiblemente, el municipio, su nombre de Lardero, y que derivaría del latino Lardarius (en latín: Tocinero), por la importancia de sus salazones. De esta época, destacamos: la Villa de San Cristóbal, a unos 500 m. Al noroeste de la localidad, donde se encontraron cerámicas de cocina y mesa, algún mosaico y restos de enterramientos; y la Villa de Atayo, a un Km aproximadamente al sureste de Lardero, con vestigios superficiales de una villa tardoantigua, con fragmentos de cerámica y materiales de construcción. En este mismo sitio existió un asentamiento medieval documentado desde 1066 y que pervivió hasta finales del XVIII.

Aunque la historia escrita se perdió en gran parte con la quema del archivo parroquial y del municipal en los prolegómenos de la Guerra Civil, podemos decir que una de las primeras referencias históricas a Lardero: se da en el año 1040 cuando, el Rey D. García con su mujer Doña Estefanía dieron a Azenari Iñiguez, llamándole tibi fideli meo la heredad de D. Juan de Lardero, y para que la donación fuese firme, dio Azenar Iñiguez al rey un caballo castaño que valía 500 sueldos.

Posteriormente en el fuero dado a Nájera en el siglo XI por Sancho el Mayor y confirmado por el rey castellano Alfonso VI, se nombra un pueblo con el topónimo Ladrero, sin duda el actual Lardero. En 1066 la reina doña Estefanía, viuda de García el de Nájera, dejó en testamento a su hija doña Urraca la heredad de Lardero.

Era esta villa realenga con alcalde ordinario y en los siglos XVI y XVII constaba como lugar de Logroño, perteneció a la provincia de Soria hasta la creación de la de Logroño en 1833. Un año después quedó incluido Lardero en el partido judicial de Logroño. En 1830 aparece en el Diccionario Geográfico con 154 vecinos y en el censo del año siguiente la proporción se eleva a 250 vecinos que suponían 1.150 personas.

La villa sufrió los embates de la Guerra Civil con fusilamientos masivos de civiles. Recuerdo de ello es el cementerio de la Barranca con un monumento de Dalmati, destacado escultor logroñés. Ahora, cada primero de noviembre, este camposanto congrega a una comarca que ha superado las huellas de aquella contienda.

 

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